martes, 22 de marzo de 2011

ARGUMENTACIÓN, RETÓRICA E INTERPRETACIÓN JURÍDICA


Argumentación, retórica e interpretación jurídica.

La argumentación es fundamental, dentro de nuestra actividad como jurista es utilizada principalmente para llegar a un razonamiento correcto, bien fundado y motivado a través del análisis de diversas premisas para llegar a una conclusión, la cual debe ser correcta  es decir basada en  un razonamiento lógico.

En tanto la argumentación es una actividad lingüística que se origina del pensamiento, tiene estrecha relación con la retórica, ya que ésta última se concentra en la forma del discurso, en que éste sea bello  y agradable; mientras que la argumentación se centra en el fondo del argumento, en transmitir razones o proposiciones lógicas.


La retórica tiene entre sus etapas:

La etapa argumentativa o de invención, en la que a través del pensamiento se buscan argumentos pertinentes para el examen de una causa. Los manuales de retórica proponían técnicas que permiten inventar tales argumentos.

La etapa textual o de disposición, mediante la cual los argumentos que se han encontrado se ordenan,  en la que se analiza un argumento débil y hasta el final se analiza el argumento contundente, en el que se pueda convencer a la mayoría de las personas.

En la etapa lingüística  es en el que el argumento que se ha venido pensando puede construirse o elaborarse mediante palabras y frases que sean más entendibles al destinatario.

La memorización, que era utilizada principalmente porque los discursos que tenían como fin persuadir a los destinatarios se debían  realizar en público sin fallas o reticencias, lo que constituye la parte más importante de la retórica.

Finalmente la acción, en la que el orador tiene que expresar su discurso con movimientos y gesticulaciones  cuando sea necesario para que su argumento sea más creíble, tal como lo hace un actor al interpretar su obra.

“La argumentación tiene una cara cognitiva: argumentar es ejercer un pensamiento justo. Para llevar a cabo un recorrido  analítico y sintético se estructura un material; después, se examina  un problema, se reflexiona, se explica, se demuestra, a través de argumentos, razones, de pruebas. Se proporcionan causas. La conclusión de la argumentación es un descubrimiento, produce una innovación o, al menos, conocimiento.” “Quien argumenta despliega la intuición. Articula una lógica en un discurso, en una lengua que se domina en la que se expresa un pensamiento correcto, pero igualmente seductor, que puede ser serio o irónico, sin dejar de ser coherente”.[1]


Mediante el uso de la argumentación, se ha llegado a la creación y  evolución del derecho, pues a través de la actividad argumentativa se llegan a crear construcciones o teorías que se han ido sustentando o perfeccionando a través del tiempo, pues se afirma la veracidad de las hipótesis que componen dichas teoría, o se corrigen y se emplean nuevos argumentos más veraces.

En el uso de la argumentación, podemos encontrarnos con algunas falacias, que se constituyen por apreciaciones, declaraciones o deducciones falsas o erróneas, que generalmente son defendidas por un sofisma, que igualmente constituye la construcción de un argumento que se basa en premisas erróneas.

Es común que en nuestras actividades prácticas, nos encontremos con la utilización de diversas premisas falsas que los abogados de la contraparte utilizan para hacernos caer en el error, pues en su afán por ganar el caso, hacen una falsa interpretación de los preceptos legales para utilizarlos a su conveniencia. Por ello debemos distinguir la delgada línea que existe entre  la interpretación y la construcción del argumento.


[1] PLANTIN, Christian, La argumentación, editorial Ariel Practicum, España 2005, p. 25

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